17 may. 2012

Accidentes quimicos resumenes


1) "Conceptos básicos sobre accidentes ambientales", por Ricardo Rodrigues Serpa.
En esta ponencia se introduce el concepto de accidentes ambientales, dentro de los cuales se distingue entre naturales (provocados por fenómenos de la naturaleza) y tecnológicos (provocados por actividades realizadas por el hombre). Ante la doble necesidad de prevenir estos episodios y de prepararse para actuar cuando ocurren, el autor detalla los aspectos básicos de lo que denomina la gestión de riesgos, es decir, las actividades necesarias para reducir los riesgos. Éstas básicamente consisten en identificar y evaluar los riesgos (incluyendo, por ejemplo, estadísticas de accidentes e inventarios de actividades riesgosas) y, a partir de dicha evaluación, tomar las medidas pertinentes para prevenir accidentes tecnológicos. A continuación, el autor detalla la planificación de un sistema de respuesta ante la ocurrencia de un accidente tecnológico, que debe contemplar elementos como recursos humanos, rutinas operacionales, capacitación y mantenimiento del sistema. El autor finaliza destacando las dos etapas, de prevención y de intervención, que deben formar parte de toda gestión de accidentes destinada a la triple finalidad de preservar la vida humana, evitar impactos ambientales significativos y evitar o minimizar pérdidas materiales. (Incluye transparencias.)
Para poder llevar a cabo la tarea de identificación de sustancias sugerida en la primera ponencia como parte de la gestión de riesgos, es necesario conocer las clasificaciones que han sido propuestas. La ponencia de Arias Díaz tiene justamente la finalidad de presentar dos de los sistemas de uso generalizado: el de la Asociación Nacional de Protección contra Incendios de Estados Unidos (NFPA), que se utiliza para tanques de almacenaje y recipientes pequeños permanentes, y el del Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT), utilizada para depósitos y tanques transportados en la comercialización de materiales peligrosos, y basado en las diferentes clases de peligros definidas por expertos de las Naciones Unidas (ver ponencia n°3). La ponencia incluye una descripción detallada de los símbolos utilizados en las etiquetas o placas de identificación. (Incluye transparencias.)
Ninguna planificación adecuada para prevenir desastres tecnológicos o actuar ante su ocurrencia puede ser eficaz sin el conocimiento adecuado de los diferentes riesgos y las características específicas de los productos involucrados. Esta ponencia incluye la información necesaria para desarrollar una gestión de riesgos eficaz: se describen las características de las sustancias peligrosas, los riesgos inherentes a cada una de ellas, así como detalladas recomendaciones acerca de las formas de enfrentar accidentes que involucran a cada una de esas sustancias. El orden en que está presentada la información es el de la clasificación de productos químicos riesgosos elaborada por las Naciones Unidas, que incluye las siguientes categorías: explosivos, gases, líquidos inflamables, sólidos inflamables, oxidantes y peróxidos orgánicos, sustancias tóxicas, corrosivos y sustancias peligrosas diversas. (Incluye transparencias.)
4) "Nociones de toxicología aplicadas a emergencias químicas", por Nilda A.G.G. de Fernícola.
Después de una introducción en la que se proponen criterios para clasificar accidentes químicos (teniendo en cuenta parámetros como sustancias involucradas, extensión del área contaminada o consecuencias para la salud), esta ponencia destaca la necesidad de manejar, en las tareas de respuesta a desastres químicos, conceptos básicos de toxicología, entendida como "la ciencia que estudia los efectos nocivos producidos por las sustancias químicas sobre los organismos vivos". La autora, centrándose en los efectos tóxicos sobre los seres humanos, se extiende en la explicación de los siguientes conceptos: sustancia peligrosa, riesgo, toxicidad, dosis, exposición, absorción, biodisponibilidad, distribución, acumulación, biotransformación, eliminación y efectos nocivos. Estos últimos se analizan detalladamente según la parte del cuerpo humano (sistema respiratorio, tracto gastrointestinal, hígado, sistema nervioso, etc.) afectada por la sustancia tóxica. (Incluye transparencias.)
Las tareas correspondientes a la prevención, preparación y respuesta en casos de accidentes químicos requieren una clara atribución de responsabilidades en las distintas esferas sociales participantes, tanto gubernamentales como privadas, que deben conocer su función específica y posibilitar de esta manera la coordinación eficaz de las tareas necesarias. El objetivo de esta ponencia es pormenorizar ese reparto de tareas y responsabilidades dentro del tejido social, siguiendo los lineamientos establecidos por programas elaborados en diversos organismos internacionales. Las Naciones Unidas desarrollaron el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), que incluye la metodología APELL (ver ponencia n°17) y define el papel de las autoridades nacionales y locales, de la industria y de la comunidad. La OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos), por su parte, enfatiza el papel de las autoridades públicas, de los trabajadores y de la empresa, mientras que la OMS (Organización Mundial de la Salud) presenta la organización necesaria en el sector salud. (Incluye transparencias.)
Esta ponencia, al igual que las dos siguientes, tiene por objeto presentar pautas para la organización y coordinación de las acciones de respuesta a accidentes con productos químicos. Específicamente, Rubens Cesar señala la necesidad de que las empresas u organizaciones comiencen por establecer un balance de recursos humanos y posibles escenarios de accidentes tecnológicos, para determinar prioridades de capacitación y de inversión. A continuación explica el modo en que el patrón de respuesta ante emergencias químicas debe incluir cinco actividades básicas que interactúan entre sí: reconocimiento (identificación de sustancias y grado de peligrosidad), evaluación (riesgo de una sustancia para la salud y el ambiente), control (métodos de reducción del impacto), información (disponibilidad de conocimiento y datos relevantes) y seguridad (protección de personas y materiales involucrados). Finalmente, el autor describe un modelo de gestión de emergencias denominado Sistema de comando de incidentes (SCI), desarrollado en Estados Unidos, que establece una división de tareas entre cinco distintos sectores (Comando, Operaciones, Planificación, Logística y Finanzas), cuyas funciones se detallan, estructurados jerárquicamente en su funcionamiento. (Incluye transparencias)
Esta ponencia establece las condiciones que deben reunir los planes de acción-reacción, ya sean federales, estatales o locales, para funcionar de un modo eficaz. En primer lugar, se debe contar con un organigrama que establezca una jerarquía de mando, asigne responsabilidades y funciones, especifique requisitos de personal y establezca una línea de comunicaciones internas. En segundo lugar, el personal clave debe estar organizado de manera que las funciones estén claramente atribuidas y que se siga una estructura de mando predeterminada. El autor detalla, finalmente, las actividades necesarias para la planificación e implementación de una acción-reacción, tanto a corto como a largo plazo, además de las medidas que deben tenerse en cuenta para garantizar la seguridad y la salud del personal involucrado. (Incluye transparencias.)
Como parte del programa de gestión de riesgos destinado a minimizar los daños producidos por los accidentes, debe elaborarse un plan de emergencia, que proporcione "un conjunto de directrices e información destinadas a la adopción de procedimientos lógicos, técnicos y administrativos estructurados para facilitar respuestas rápidas y eficientes". La ponencia en primer lugar puntualiza las características generales que debe reunir un plan de este tipo. A continuación se extiende en la estructura con la que debe dotarse al plan, que debe incluir los siguientes elementos: introducción, características de las instalaciones y actividades, objetivo, área de alcance, estructura organizacional, funcionamiento, procedimientos de lucha contra accidentes. Finaliza destacando la necesidad de implementar y mantener un programa de capacitación (que incluya tanto capacitación teórica como individual, ejercicios de campo y operaciones simuladas de coordinación), además de la necesidad de revisar y actualizar el plan periódicamente. (Incluye transparencias.)
9) "La información en las emergencias químicas", por Diego González Machín.
Un elemento decisivo para el éxito de las acciones de prevención, planificación y respuesta ante accidentes químicos es la información. La ponencia de González Machín tiene por objetivo establecer cuáles son los requisitos que debe reunir la información (ser actualizada, ser selectiva o estar disponible, entre otros); quiénes son los principales usuarios de la información; quiénes son los que la brindan, es decir, las principales fuentes de información; y finalmente cuáles son los recursos de información existentes, cuáles están disponibles y para qué tipo de ususario. Esta última sección de la ponencia ofrece detallados recursos informativos, tanto de publicaciones de organismos internacionales como de sitios web disponibles en internet, clasificados según sea información para la toma de decisiones por parte de autoridades nacionales, para los primeros en acudir al lugar de la emergencia (bomberos, policías, personal paramédico), o para el personal de salud de los hospitales. (Incluye transparencias.)
10) "Casos prácticos de accidentes", por Edson Haddad y Helvio Aventurato.
Para complementar las ponencias anteriores en las que se presentan los lineamientos generales que deben seguirse en la organización de la respuesta a los accidentes químicos, en esta ponencia los autores analizan las dificultades que se presentan en los casos concretos de ocurrencia de accidentes. En particular, se analiza un accidente de tránsito ocurrido el 7 de diciembre de 1992 en el municipio de Caieiras, estado de San Pablo, Brasil, que produjo el derrame de aproximadamente 22.000 litros de fenol licuado en la banquina de la carretera, afectando cursos de agua que desembocaban en el río Juqueri. Los autores detallan las atividades realizadas en la respuesta al accidente, la distribución de responsabilidades y tareas entre los distintos sectores involucrados y las consecuencias del accidente para el medio ambiente. Finalmente, hacen una evaluación de los aspectos positivos y negativos de la respuesta. (Incluye transparencias.)
Esta ponencia y las tres siguientes se centran en la preparación que el sector salud en particular debe tener para enfrentar emergencias químicas y en el tipo de respuestas que tiene que estar en condiciones de ofrecer. En la primera parte de su ponencia, González Machín destaca la necesidad de conocer las características particulares que diferencian a los accidentes químicos de otros tipos de accidentes para que la preparación del sector salud sea efectiva. Una vez señaladas estas características, el autor se centra en las acciones que se deben realizar antes de la ocurrencia de accidentes para que el sector salud pueda responder de una manera adecuada: identificación de recursos (personal, equipos, medicamentos, instalaciones, información/comunicación), entrenamiento y capacitación de personal, elaboración de planes concretos. La segunda parte se centra en las acciones de respuesta médica propiamente dichas, a las que clasifica en: rescate y salvamento de pacientes, clasificación ("triage") de pacientes, tratamiento y estabilización de pacientes, transporte y distribución a instituciones médicas, y recursos médicos. Cada una de ellas es tratada individualmente. (Incluye transparencias.)

Se centra en una de las tareas específicas más relevantes de la respuesta médica a accidentes químicos: la descontaminación de las víctimas. El autor describe detalladamente los distintos pasos del proceso de descontaminación, distinguiendo entre descontaminación de productos de toxicidad baja, de toxicidad media y de toxicidad alta. A continuación puntualiza los distintos aspectos de la descontaminación de campo, que incluyen la planificación inicial (que consiste en el establecimiento de un corredor para la reducción de contaminación), la protección para el personal de descontaminación, la extensión de la descontaminación, su eficacia, los equipos a utilizar, la solución descontaminante, y el establecimiento de procedimientos. La ponencia finaliza con el detalle de las doce estaciones en que consiste el procedimiento de descontaminación en campo, indicando la actividad y el equipo que corresponde a cada una de ellas. (Incluye transparencias.)
13) "Asistencia a víctimas de intoxicaciones", por Sergio Graff. (Esta ponencia consiste exclusivamente en 56 transparencias.)
La ponencia comienza por definir el concepto de intoxicación, acompañando la definición con estadísticas sobre ocurrencia de intoxicaciones según la circunstancia, la edad y el sexo de la víctima, y el agente que la provocó. A continuación establece los elementos a tenerse en cuenta para hacer una evaluación adecuada del caso, como obtener datos de la víctima, determinar la circunstancia real de la intoxicación, identificar el tóxico así como la cantidad y el tiempo de la exposición, y efectuar un examen físico del paciente. El tratamiento a realizarse debe tener como objetivos estabilizar las funciones vitales, evitar la absorción del agente tóxico, anular el efecto del agente tóxico (antídotos), aumentar la eliminación del agente tóxico, y prevenir secuelas. El autor detalla algunas de las técnicas de desintoxicación y finalmente describe una serie de sustancias para la descontaminación, como atropina, pralidoxina, flumazenil, naloxona, azul de metileno, etc. Para cada una de ellas se indican las situaciones en las que debe administrarse y la posología adecuada.
14) "Asistencia prehospitalaria", por Carlos Alberto Guglielmi Eid.
La asistencia prehospitalaria está considerada "la forma más eficiente que se conoce para la atención inicial de una víctima en situación de emergencia y con riesgo de vida o sufrimiento". Con esta afirmación comienza esta ponencia, destacando además la revolución que este procedimiento ha producido, en las últimas tres décadas, en el proceso inicial de socorro. El primer paso para una atención prehospitalaria eficaz, señala el autor, es identificar el escenario: determinar cuál es la situación, cómo puede evolucionar la situación, y qué recursos se deben organizar o solicitar. Esta breve ponencia concluye con observaciones sobre cómo actuar en casos de múltiples víctimas, la necesidad de identificar el producto y de establecer una zona segura, y finalmente sobre cómo socorrer a las víctimas. El análisis enfoca específicamente la situación en Brasil.
15) "Equipos de protección individual para hacer frente a emergencias químicas", por Helvio Aventurato y Marco Antonio José Lainha.
Existe un amplio repertorio de equipos especialmente diseñados para asegurar la protección del personal encargado de trabajar en contacto con sustancias peligrosas. Esta ponencia se encarga de describir detalladamente las distintas opciones que se ofrecen al momento de seleccionar el equipo adecuado para determinada tarea. Los equipos se clasifican según el tipo de protección que proporcionan: para la cabeza (craneana, facial, visual, auricular), para los miembros superiores, para los miembros inferiores, cutánea, respiratoria. Si bien todos estos tipos se describen en detalle, especial atención reciben los destinados a la protección respiratoria: los autores señalan los criterios que deben tenerse en cuenta para la selección adecuada de los equipos de este tipo de protección, a los que presentan clasificados en dos grandes grupos, según sean purificadores o de aislamiento. La ponencia ofrece las características de cada uno de ellos, observaciones sobre su uso y las limitaciones que cada uno presenta. La exposición concluye con consideraciones sobre ropas de protección contra las sustancias químicas y con recomendaciones para reducir el estrés antes de las operaciones, como por ejemplo tener buen estado físico, estar bien adaptado a la ropa o estar adecuadamente capacitado. (Incluye transparencias.)
16) "Equipos de detección ambiental", por Jorge Luiz Nobre Gouveia y Marcos Tadeu Seriacopi.
Debido al rápido desarrollo industrial y al uso cada vez mayor de productos químicos tóxicos e inflamables, junto a una creciente preocupación por la salud de los trabajadores, surgió la necesidad de crear una serie de instrumentos destinados a detectar gases y vapores y a monitorear concentraciones de cuerpos hídricos. De los dos tipos de aparatos existentes, fijos y portátiles, la presente ponencia aborda la consideración de los del segundo tipo, dado que son los medidores portátiles los relevantes para casos de accidentes. Se analizan seis tipos diferentes de aparatos: de lectura directa de gases y vapores, indicadores de oxígeno, indicadores de gas combustible (explosímetros), fotoionizadores, monitores químicos específicos y medidores de pH. De todos ellos, cuando es pertinente, se consideran en detalle aspectos relacionados a su aplicación, su principio de operación, la interpretación de los resultados, sus limitaciones y características específicas y su calibración. (Incluye transparencias.)
17) "Proceso APELL en Bahía Blanca, Argentina", por Néstor H. Sposito.
El tema de esta ponencia es la metodología de Concientización y Preparación para Emergencias a Nivel Local, elaborada por las Naciones Unidas y conocida por sus siglas en inglés: APELL (Awareness and Preparedness for Emergencies at Local Level), y su aplicación concreta en la ciudad de Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, Argentina. El autor, después de repasar los antecedentes que dieron origen a esta metodología, señala los objetivos del proceso APELL: sensibilizar a la comunidad, elaborar un plan coordinado para el manejo de accidentes, y enseñar a los habitantes a reaccionar a estas situaciones. Estas tareas se realizan a través de un Grupo de Coordinación. Para lograr una implementación eficaz del proceso y el logro de los objetivos, el autor señala los diez pasos recomendados por las Naciones Unidas. Finalmente, el autor hace una evaluación de la implementación de la metodología APELL en la ciudad de Bahía Blanca, señalando las distintas instancias de esa implementación: la conformación del grupo de coordinación y la consiguiente creación de tres comisiones (de evaluación y análisis de riesgos, de respuesta a emergencias, y de difusión y concientización) que se encargarán de la implementación general. La ponencia concluye con un repaso de lo hecho por cada comisión. (Incluye transparencias)
18) "Costa Rica: organización a nivel nacional". (Esta ponencia consiste exclusivamente en 30 transparencias.)
En esta ponencia se detalla la organización nacional desarrollada en Costa Rica para enfrentar situaciones de emergencia. La presentación está organizada siguiendo las tres instancias de prevención, preparación y respuesta. Con respecto a la prevención, se indican los distintos aspectos tenidos en cuenta, como son la legislación, la formación de un comité de emergencia, la coordinación de organismos e instituciones gubernamentales y privados, los recursos de información básica disponible, la identificación de áreas vulnerables y la capacitación de personal. En la instancia de preparación, se distinguen y describen dos tipos de planes: plan de emergencia interno (para emergencias que afectan al personal de un establecimiento) y plan de contingencia a nivel externo (para emergencias cuyas consecuencias trascienden a la comunidad). Finalmente, con respecto a la respuesta, se listan las instituciones involucradas en las tareas de socorro y los pasos concretos a seguir en caso de emergencia, coordinando la acción de los distintos participantes.
En esta ponencia sobre el sistema aplicado en la República de Venezuela, el autor comienza presentando el marco de referencia, en términos de programas, resoluciones y decretos, en el que se desarrollan las tareas vinculadas con el manejo de desastres en Venezuela. A continuación enumera y describe suscintamente las siguientes líneas de acción: participación del sector salud en los sistemas nacionales de desastres, participación de la comunidad, mitigación de la vulnerabilidad de establecimientos del sector salud, educación y formación de recursos humanos en emergencias, programa de suministro de materiales para casos de desastres, preparativos para atención de accidentes químicos, y desarrollo del componente de atención prehospitalaria. La ponencia finaliza con la formulación de conclusiones y propuestas, en las que el autor destaca el deseo de que se superen los inconvenientes de falta de coordinación entre las partes, tanto del sector público como privado, para mejorar la preparación en la respuesta a desastres. En las transparencias que acompañan esta presentación, el autor señala algunas de las acciones realizadas tendientes a la prevención y respuesta ante emergencias químicas en particular. (Ver transparencias.)
 
 

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