4 feb. 2012

Ambiente Laboral

Ambiente Laboral
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SITUACION AMBIENTAL ARGENTINA
El presente análisis de las condiciones y ambiente de trabajo fue realizado en un marco de numerosos estudios de campo de la Universidad de Buenos Aires acerca de esta nueva forma de respuesta de los trabajadores ante la desaparición de las industrias productivas. Otros casos se multiplican a lo largo de Argentina: Ingenio La Esperanza, Cerámicas Zanón, Grissinópolis, Frigorífico Fricader (Río Negro), Chelco, La Baskonia, Pepsico Snacks, Emfer, minas Río Turbio, Renacer, Clínica Junín (Córdoba), imprenta Chilavert, Editorial Perfil y Panificación Cinco.
Nuestra sección ambiente laboral enmarcada en el desarrollo sostenible busca mostrar que el desarrollo industrial y económico no necesita realizarse a costa de los trabajadores. El presente articulo hubiera permitido a los ocupantes de la fábrica implementar mejoras, medir los peligros y futuras enfermedades profesionales. A pesar de ser un trabajo muy específico permite al visitante tener una idea de cómo se desarrollaban las tareas durante el periodo de ocupación. (N de R)




CONDICIONES DEL AMBIENTE DE TRABAJO EN UNA FABRICA OCUPADA: CASO BRUKMAN 


  • Martín Teresa
  • Mirabelli Jorgelina
  • Pais María Luciana
  • Pérez Martín Valeria
  • Sánchez Verónica
  • Velázquez Sandra Verónica
 
Contexto de desindustrialización y reestructuración:
La reestructuración económica puesta en marcha por la dictadura militar, continuada por el radicalismo y consolidada por el peronismo neoliberal tuvo un indudable impacto en los sectores productivos que sostenían el funcionamiento de la sustitución de importaciones. En efecto, desde 1976 en adelante la vinculación entre la producción industrial y el Estado ya no será el núcleo central del proceso económico y social sino que ese lugar lo ocupará la valorización financiera y la salida de capitales al exterior vinculadas con otro tipo de Estado.
La modificación en el patrón de acumulación trajo aparejado, una crisis y una reestructuración de la producción industrial inédita en la historia de este sector. Tan es así que durante las dos últimas décadas los establecimientos industriales disminuyeron en gran proporción y la ocupación también descendió considerablemente. La importancia de la desindustrialización es tal que se convierte en uno de los factores estructurales que determinan la inédita desocupación que soportan los trabajadores argentinos .
 
La década del '80.
La política económica desplegada con posterioridad al golpe de Estado de marzo de 1976 alteró drásticamente el proceso de industrialización, no sólo porque detuvo abruptamente el crecimiento industrial sino porque también modificó profundamente las condiciones estructurales del sector y el comportamiento de las firmas líderes en dicha actividad. La apertura económica impulsa un acentuado proceso de "desindustrialización" y reestructuración manufacturera, que alteró el tipo de industrialización y el patrón de acumulación de capital vigente hasta ese momento.
La crisis desencadenada a partir de 1980 provoca un severo redimensionamiento industrial asociado a la quiebra y cese de actividad de numerosas empresas así como a la fusión, transferencia y absorción, tanto de firmas como de establecimientos.
Los años '90
En los primeros años de la década de los 90 se consolida el proceso de desindustrialización iniciado anteriormente. La comparación entre los Censos de 1984 y 1994 indica que durante ese período desaparecieron el 18% de los establecimientos industriales (casi 20 mil plantas) y perdieron su empleo el 27% de los ocupados (más de 350 mil personas). La profundidad de esta crisis industrial es tal que afecta a todos los tamaños de establecimientos, tanto a los pequeños como a los grandes y medianos.
En este proceso de desindustrialización  contribuyó la puesta en marcha del plan de Convertibilidad que se propuso en primer lugar controlar tres de los desequilibrios que desde hacía varias décadas arrastraba la economía: entre ahorro y consumo, ahorro e inversión, exportaciones e importaciones, y en segundo lugar reducir los costos y aumentar la productividad.
El plan consistió de hecho en una serie de políticas macroeconómicas que han creado ciertas condiciones propicias para la emergencia de un nuevo régimen de acumulación.
*El tipo de cambio fijo, un peso = un dólar, adoptado por Ley
Los objetivos centrales del Plan de Convertibilidad eran asegurar la estabilidad de precios y el equilibrio externo, aparear la inflación interna con la internacional por el juego de la apertura, alentar el ingreso masivo de capitales extranjeros por las altas tasas de interés y de ganancias que se podrían obtener en el país, hacer por eso mismo poco atractiva la salida de capitales y equilibrar el balance de pagos aunque hubiera déficit de la balanza comercial. Los resultados fueron:
  • La convertibilidad y el tipo de cambio fijo, contribuyeron a revaluar el peso argentino respecto del dólar, como consecuencia para la economía Argentina fue un estímulo para las importaciones de todo tipo y un freno a las exportaciones de productos no tradicionales, como resultado de lo cual se constituyó un desequilibrio casi permanente de la balanza comercial. Otro de los efectos fue un cambio de los precios relativos, resultando el abaratamiento del capital con respecto al factor trabajo. Esta situación estimuló el proceso de capitalización de las empresas y la substitución del factor trabajo, reduciendo así las potencialidades para crear empleos.
  • Se llevó a cabo un  proceso de privatizaciones de empresas estatales nacionales (industriales, comerciales y de servicios) que fueron acompañadas por esfuerzos de racionalización y jerarquización de la estructura organizativa del estado nacional, presiones para disminuir el gasto público mediante la suspensión durante varios años de las obras públicas, el congelamiento de los sueldos, el estímulo a los retiros voluntarios, y la puesta en disponibilidad de numerosos agentes.
  Este proceso de privatizaciones se adoptó sin que previamente se hubiera generado en otras ramas de la economía un número equivalente de empresas y puestos de trabajo para absorber a los despedidos y retiros voluntarios , y se dio a la par con la entrada de capitales extranjeros que, en un primer tiempo compraron activos ya existentes e introdujeron luego nuevos procesos productivos fuertemente ahorradores de mano de obra poco calificada.
  • La desregulación del mercado de trabajo, contribuyó a aumentar el número de desocupados porque redujo de manera abrupta las restricciones a los despidos, hizo más fácil y menos oneroso el preaviso y las indemnizaciones , y creó las condiciones para desarrollar formas particulares de empleo, totalmente opuestas a la relación salarial “fordista”: empleo asalariado, regulado por los convenios colectivos, de duración indeterminada, con garantías de estabilidad y protegido por la seguridad social.
  • Apertura de la economía y reducción de las barreras aduaneras, se produjo una amplia apertura del mercado interno disminuyendo la protección aduanera para favorecer la importación de todo tipo de bienes, especialmente los medios de producción, con el objeto de disminuir los costos y aumentar la productividad. El objetivo buscado era estimular la competitividad – costo  bajando los precios, no teniendo en cuenta el enfoque ampliado de la competitividad[i] Se estimularon las importaciones aprovechando la existencia de crédito internacional.  Esta nueva fase de apertura de la economía,  acelera la rebaja de aranceles para importar los productos industriales que ya se producían en el país, y llega incluso a desaparecer prácticamente desde 1991 la necesidad de obtener el “permiso previo de importación”.
 
En consecuencia, la brusca apertura del sistema productivo a la competencia internacional, reduciendo barreras arancelarias y no arancelarias, provocó el fuerte incremento de las importaciones de bienes de producción y de productos finales más baratos, impulsada por los nuevos países industriales y las economías emergentes del sudeste asiático que impactó sobre las empresas menos competitivas, especialmente las pequeñas y medianas dedicadas a productos tradicionales, provocó la disminución de sus actividades, la reducción del personal o el cierre de aquellas que no tuvieron previamente el tiempo, los recursos, ni las posibilidades de reestructurarse para modernizarse, innovar y adaptarse a la nueva política económica. El resultado fue la consiguiente destrucción de empleos.
El estado no intervino de manera directa anticipando este proceso , con posterioridad a la manifestación de estos problemas se formularon programas de asistencia técnica a las PYME, para mejorar su competitividad y su modernización tecnológica , pero cuyo impacto se limitó a las empresas más dinámicas, con mayores potencialidades.
  • Las innovaciones tecnológicas y organizacionales, hubo innovaciones en el proceso de modernización del aparato productivo , mediante la introducción de innovaciones tecnológicas vinculadas con la robótica, en la estructura organizativa, desconcentración, subcontratación, tercerización, en las nuevas formas de organización del trabajo, y promoviendo fuerte proceso de substitución de trabajo por capital.
Sector Textil
En este contexto, el área textil fue uno de los sectores más perjudicados, la performance  de este sector estuvo condicionada por estas políticas económicas implementadas en los distintos gobiernos en los últimos años, sobre todo con lo que respecta al comercio exterior y la política arancelaria aplicada, pues se pasó de un proteccionismo a una libertad total del mercado para la importación.
El sector textil ha sido uno de los pilares del desarrollo manufacturero del país. Los productos de la industria, con la excepción de la lana  ,(cuyo destino principal es la exportación), las fibras y los hilados apuntaron desde sus orígenes a abastecer el mercado local. Con respecto a la fibra de algodón actualmente la demanda de la misma ha disminuido en detrimento del incremento de fibra sintética.
En 1991, la Argentina se abrió abruptamente a la importación de prendas de vestir, convirtiéndose  en el primer gran mercado del hemisferio sur, que quedó expuesta indiscriminadamente a la importación, siendo de por si el receptor natural de los saldos de temporada de los grandes mercados de prendas de vestir del hemisferio norte. Los grandes productores asiáticos, fundamentalmente China, con salarios que no tienen ninguna relación con las economías  occidentales y que tienen restringido el acceso de sus productos de indumentaria en los países más desarrolladas, ( como por ejemplo Estados Unidos), no tardaron en aprovechar estas facilidades, generando una avalancha exportadora hacia Argentina.
La subfacturación y la falta de controles aduaneros efectivos daban lugar en Argentina a una enorme distorsión de los precios de importación.
La  Industria de la Indumentaria está en problemas como resultado de un escenario político, social y económico que ha generado una fuerte recesión del consumo y a esto se suma que la industria nacional se enfrenta a otro flagelo, la competencia desleal evidenciada en delitos como la producción clandestina, el contrabando, la venta marginal y la falsificación de las marcas. La falta de accionar político, la no aplicación de leyes vigentes, la lentitud judicial y la impunidad en la que se amparan quienes cometen estos ilícitos, han convertido esta clandestinidad en un negocio paralelo de dimensiones alarmantes contribuyendo al crecimiento de la economía subterránea. [ii]
Años atrás, la industria textil y confeccionista de nuestro país ostentaba con merecido orgullo una posición relevante en Sudamérica. Su destacada situación era compartida por muchos otros sectores industriales del país, Hoy vemos una industria desgastada.
Actualmente , en el país, el consumo textil se concentra mayoritariamente en vestido el 65%, ropa del hogar el 20%, siendo el resto destinado a uso industrial 15%.[iii]
Según las estadísticas que publica el INDEC el sector ha tenido una labor bastante pobre en los últimos 7 años. Desde 1997 la caída de la producción de elaborados textiles es del 29,4%.
En el comercio exterior, el sector textil se caracterizó en los últimos años por registrar una balanza comercial deficitaria. La producción de nuestro país está destinada exclusivamente al mercado nacional y en los últimos años ha perdido gran parte de su participación del mismo por el aumento de productos importados. Esto queda demostrado en las siguientes cifras del año 2001:
  • ·         Exportaciones: U$S 465 MM. (destino Brasil, Chile, Italia Y China).
  • ·         Importaciones: U$S 814 MM. (provienen de Brasil y países asiáticos)
  • ·         Saldo comercial negativo: U$S – 349 MM.
Durante enero  de 2002, se aprecian las siguientes modificaciones:
  • ·         Exportaciones disminuyeron 27.4%
  • ·         Importaciones disminuyeron 64.4%

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