21 ene. 2011

Trabajo y medio ambiente

Trabajo y medio ambiente Imprimir E-Mail
El actual modelo de desarrollo es socialmente injusto y es medioambientalmente insostenible, excluye a grandes porciones de la población mundial, erosiona los derechos laborales y es ecológicamente depredador.

Erradicar la pobreza mundial y alcanzar niveles de justicia social resulta imposible desde la lógica de la extensión del actual modelo productivo que ha posibilitado el bienestar de los países desarrollados. Sencillamente, no es sostenible en términos medioambientales. Es preciso, en consecuencia, avanzar hacia el Desarrollo Sostenible para afrontar las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras.

Workers and Trade Unions

Esto significa que el mundo debe cambiar y cambiará. También significa que nuestros modelos de producción y consumo deben sufrir una profunda transformación. Entender los cambios y sus consecuencias para los trabajadores y trabajadoras y sus comunidades es uno de los mayores retos que tiene ante sí el movimiento sindical. Ante esta realidad nosotros como trabajadores y trabajadoras tenemos que organizar el debate, decidir estrategias y definir el rumbo de nuestras acciones.

En Sustainlabour estamos convencidos que un desarrollo sostenible y justo requiere tanto la extensión de los derechos laborales, como la protección medioambiental. La creación de trabajos decentes y medioambientalmente responsables es el único camino para garantizar los medios de vida de los millones de trabajadores que hoy pueblan el planeta.

Los trabajadores y las trabajadoras y sus sindicatos pueden jugar un papel único en la ruta hacia un mundo sostenible, un papel más central y activo que el que han jugado hasta la fecha. Más propositivo.

El modelo actual energético basado en el uso de combustibles fósiles no es sostenible. Como no es sostenible el uso masivo de decenas de miles de sustancias químicas tóxicas que envenenan nuestros ríos, nuestros suelos, nuestra atmósfera, nuestros cuerpos y los de los demás seres vivos. Hay millones y millones de toneladas sustancias tóxicas presentes en el ambiente de trabajo que nos causan la enfermedad y la muerte: 440.000 trabajadores al año mueren a causa de esas sustancias y millones de trabajadoras sufren problemas reproductivos por exposición a productos químicos mutágenos, teratógenos o que actúan como disruptores endocrinos. La Química que conocemos, más temprano que tarde, tendrá ser sustituida por otra diferente, compatible con la vida: la Química verde o sostenible.

Tampoco nuestro actual modelo agroalimentario es sostenible: sigue eliminando enormes áreas forestales y erosionando la tierra fértil a niveles peligrosos, está contaminado de fertilizantes químicos y pesticidas los suelos y el agua, está reduciendo drásticamente la biodiversidad de las semillas y cultivos y está agotando los recursos pesqueros de manera alarmante.

Este modelo no sólo no ha sido capaz de solucionar el hambre en el mundo, sino que se orienta hacia una dieta alimentaria cada vez menos eficiente y que genera graves problemas de salud debidos al crecimiento del sobrepeso y la obesidad en los países desarrollados y en las poblaciones urbanas de los países en desarrollo. La solución al hambre de unos y la obesidad de otros pasa por otro modelo agroalimentario ambiental y socialmente más responsable, basado en otra dieta, pero también en el desarrollo masivo de las agriculturas integrada y ecológica que garantice la seguridad y soberanía alimentaria.

¿Otro modelo energético? ¿Otro sistema agroalimentario? ¿Otra Química? Las dimensiones de ese cambio son colosales. Las transformaciones que estos cambios tendrán sobre los empleos y los medios de vida de los trabajadores y sus familias, para bien y para mal, son enormes.

Es necesario desarrollar un nuevo modelo de producción y consumo. En este proceso los sectores con mayor impacto ambiental –los cuales son insostenibles- habrán de ser desplazados por modelos emergentes de impacto más reducido. Es fundamental introducir políticas de transición justa de empleo para asegurar que los trabajadores y trabajadoras afectados negativamente por esta reestructuración contarán con alternativas laborales dignas y estables. Tener empleos decentes y seguros resulta esencial para la vida sostenible de las personas.

Reforzar nuestra comprensión de las conexiones entre medio ambiente, trabajo y pobreza es reto crucial y permanente de todos los sindicalistas, y de vital importancia para el futuro del movimiento obrero.

La integración de la variable ambiental en las propuestas sindicales resulta fundamental para nuestra coherencia como movimiento social. De ello depende nuestra posibilidad de elaborar y plantear nuevos modelos de desarrollo económico basados en la justicia, nuestra posibilidad de avanzar hacia un sindicalismo del siglo XXI.
 
Manual de trabajo de la Conferencia
Discursos
Presentaciones de los grupos de trabajo
Presentaciones de las prácticas de acción sindical
IV. Responsabilidad Social Empresarial: rendición de cuentas
V. Riesgo químico: salud laboral y medioambiental: celulosa, aluminio, amianto

Cifras y números

 

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